agosto 15, 2026

Las firmas legales fueron diseñadas para una generación que ya no existe.

Las firmas legales fueron diseñadas para una generación que ya no existe.

Por Enrique Rueda
Compilación y edición con auxilio de Inteligencia Artificial (ChatGPT)

Durante décadas, la carrera profesional siguió una lógica bastante sencilla: entrar joven a una organización, trabajar duro, aprender desde abajo, aceptar jornadas largas, asumir responsabilidades cada vez mayores y esperar que, con el tiempo, llegara la recompensa.

El mensaje era claro:

Primero sacrificio. Después éxito.

Ese modelo funcionó durante mucho tiempo. Pero algo está cambiando.

Y quizá el problema no sea que las nuevas generaciones tengan menos ambición.

Quizá el problema es que ya no están dispuestas a aceptar cualquier precio para demostrarla.

La escalera profesional ya no entusiasma como antes

El Deloitte Global 2026 Gen Z and Millennial Survey, en su decimoquinta edición, recoge las opiniones de 22,595 personas de la Generación Z y millennials en 44 países. El estudio muestra que estas generaciones están replanteando la relación entre trabajo, éxito, estabilidad y bienestar.
(Deloitte, 2026, pp. 2-3).

Uno de los datos más llamativos es que solamente el 6% de la Generación Z y de los millennials señala que alcanzar una posición de liderazgo es su principal objetivo profesional.

Pero este dato puede resultar engañoso si se interpreta como falta de ambición.

El mismo estudio señala que, a lo largo de su carrera, 76% de la Generación Z y 67% de los millennials están interesados en alcanzar posiciones de liderazgo senior o ejecutivo.

Entonces, ¿qué está ocurriendo?

No parece que hayan desaparecido las aspiraciones.

Lo que parece estar cambiando es la relación entre ambición y sacrificio.

Las nuevas generaciones siguen queriendo avanzar, pero quieren saber cuánto les costará ese avance y, sobre todo, si el costo vale la pena.

(Deloitte, 2026, p. 3).

Ya no se trata solamente de subir

La idea tradicional de carrera profesional se parece a una escalera: cada peldaño representa una promoción, un nuevo título, más responsabilidad y, normalmente, una mejor remuneración.

Pero el estudio de Deloitte muestra que solamente 25% de la Generación Z y 21% de los millennials prefieren una carrera basada en promociones rápidas y cambios frecuentes de título.

El resto muestra una mayor inclinación hacia un progreso constante o incluso hacia movimientos laterales que les permitan adquirir experiencia útil para su futuro.

Es decir, progresar no necesariamente significa subir.

Puede significar aprender.

Cambiar de área.

Adquirir una nueva habilidad.

Encontrar una mejor forma de trabajar.

O construir una carrera que pueda sostenerse durante muchos años.

La carrera profesional puede estar dejando de parecerse a una escalera para convertirse en un recorrido con diferentes caminos.

(Deloitte, 2026, p. 3).

¿Por qué no quieren ser jefes?

Aquí aparece uno de los datos más reveladores del estudio.

Entre quienes no consideran prioritario ocupar posiciones de liderazgo, las principales razones están relacionadas con el estrés y el burnout, la responsabilidad excesiva y el equilibrio entre trabajo y vida personal.

El problema, entonces, no parece ser necesariamente el liderazgo.

Puede ser el modelo de liderazgo que observan.

Porque una organización puede decirle a un trabajador:

“Si trabajas duro, algún día tendrás mi puesto”.

Pero ese mensaje pierde fuerza cuando la persona observa que ese puesto significa más presión, más responsabilidades, jornadas más difíciles de controlar y menos tiempo para su vida.

La promoción deja de ser automáticamente un premio.

Puede convertirse en una pregunta:

¿Realmente quiero lo que me están ofreciendo?

Deloitte concluye que estos resultados reflejan más una cautela frente a los costos del liderazgo que una falta de ambición. Entre las condiciones que podrían hacer más atractivo llegar a posiciones de liderazgo aparecen una mejor remuneración, flexibilidad laboral y mayor claridad sobre el camino para alcanzar esas posiciones.
(Deloitte, 2026, p. 3).

El sacrificio dejó de ser una virtud por sí mismo

Durante mucho tiempo, soportar largas jornadas, aceptar tareas poco atractivas y postergar la vida personal podía interpretarse como una señal de compromiso.

Era parte del ritual de ascenso.

Primero había que demostrar que uno estaba dispuesto a sacrificarse.

Después llegaba la recompensa.

El problema es que ese modelo depende de una idea poderosa: la gratificación postergada.

Hoy esa idea parece tener menos fuerza.

No necesariamente porque las nuevas generaciones sean impacientes, sino porque las condiciones económicas y sociales han cambiado.

Deloitte señala que el costo de vida es, por quinto año consecutivo, la principal preocupación de estas generaciones. Además, 55% de la Generación Z y 52% de los millennials afirma haber retrasado decisiones importantes de vida debido a su situación financiera.

El estudio también señala que 51% de la Generación Z y 40% de los millennials consideran que no pueden permitirse comprar una vivienda.

(Deloitte, 2026, p. 2).

Por eso, hablar simplemente de “falta de compromiso” puede ser una explicación demasiado sencilla.

Quizá estamos viendo algo diferente:

una evaluación mucho más consciente del costo de cada decisión profesional.

Y entonces llegó la inteligencia artificial

La transformación generacional ocurre, además, al mismo tiempo que está cambiando la naturaleza del trabajo.

El 74% de la Generación Z y el 74% de los millennials encuestados afirma utilizar inteligencia artificial en alguna medida durante su trabajo cotidiano.

Un año antes, las cifras eran de 57% y 56%, respectivamente.

Pero lo verdaderamente interesante no es solamente la velocidad de adopción.

Es para qué la están utilizando.

El 79% de ambas generaciones utiliza IA para identificar oportunidades de aprendizaje y desarrollo. Además, 72% de la Generación Z y 69% de los millennials la utiliza para buscar orientación sobre su carrera.

La inteligencia artificial no está siendo utilizada solamente para producir más.

También se está convirtiendo en una herramienta para aprender, desarrollarse y tomar decisiones profesionales.

(Deloitte, 2026, pp. 4-5).

El trabajador puede estar cambiando más rápido que la organización

Aquí aparece una segunda tensión dentro de las organizaciones.

Los trabajadores están incorporando nuevas herramientas con enorme rapidez, mientras muchas organizaciones todavía están intentando determinar cómo integrarlas.

Deloitte señala que alrededor de un tercio de los encuestados considera insuficiente la capacitación proporcionada por sus empleadores sobre las capacidades, beneficios y valor de la inteligencia artificial.

Además, alrededor del 30% considera que su empleador no está preparado para los cambios que traerá la IA.

La pregunta, entonces, ya no es solamente si una empresa tiene inteligencia artificial.

La pregunta es:

¿Qué tan rápido puede aprender una organización?

(Deloitte, 2026, p. 5).

La paradoja de la inteligencia artificial

Aquí aparece uno de los problemas más interesantes para las profesiones basadas en conocimiento.

La IA puede permitir que una persona joven llegue mucho más rápido a tareas de mayor valor.

Puede ayudarle a investigar, comparar información, generar borradores, encontrar patrones y aprender.

Pero muchas de esas tareas rutinarias eran precisamente las que, durante décadas, permitieron que los profesionales jóvenes aprendieran.

Esto crea una paradoja.

Si eliminamos el trabajo mediante el cual aprendían los juniors, tendremos que crear otra forma de enseñarles.

El problema no es exclusivo de las firmas de abogados.

Pero en ellas puede resultar especialmente evidente.

Las firmas de abogados frente al cambio generacional

El planteamiento de Rafael Mery parte precisamente de esta tensión.

Durante décadas, las firmas de abogados construyeron sus carreras alrededor de una estructura jerárquica: comenzar desde abajo, aceptar durante años tareas poco sofisticadas, trabajar intensamente y competir por llegar eventualmente a una posición de socio.

El modelo tenía una lógica interna: el sacrificio presente encontraba su recompensa en el futuro.

Pero, como plantea Mery, buena parte de esa arquitectura organizacional fue diseñada para una generación que ya no existe, mientras las firmas continúan esperando que quienes ingresan hoy se comporten de acuerdo con las reglas que funcionaron para quienes entraron hace veinte o treinta años.
(Mery, 2026).

La cuestión resulta especialmente interesante porque los datos de Deloitte no muestran una generación que haya abandonado la ambición.

Por el contrario, muestran personas interesadas en alcanzar posiciones senior y ejecutivas, pero menos dispuestas a aceptar que el camino hacia ellas tenga necesariamente que pasar por el agotamiento, la falta de equilibrio y una estructura rígida.

(Deloitte, 2026, p. 3).

El conocimiento que no está escrito

Hay otro desafío que la inteligencia artificial puede hacer todavía más evidente: la transmisión del conocimiento.

Deloitte encontró que solamente 54% de la Generación Z y 60% de los millennials considera que su equipo podría mantener su desempeño con una disrupción mínima si una persona experta clave se retirara.

Entre los obstáculos para transferir conocimiento aparecen la falta de incentivos, la falta de tiempo, las preocupaciones de confidencialidad y la ausencia de herramientas adecuadas.

(Deloitte, 2026, p. 9).

Esto resulta especialmente importante en profesiones donde el conocimiento no está únicamente en los manuales.

Un abogado puede conocer la ley.

Pero también necesita aprender a interpretar un problema, hablar con un cliente, negociar, identificar un riesgo, anticipar la conducta de una contraparte y decidir cuándo un problema aparentemente pequeño puede convertirse en uno grande.

Ese conocimiento difícilmente se adquiere solamente leyendo.

Se transmite mediante experiencia.

Y la experiencia necesita una estructura.

Si cambia el trabajo, también tiene que cambiar la forma de aprenderlo

Aquí encontramos una de las paradojas más importantes para las profesiones jurídicas.

La inteligencia artificial puede eliminar muchas tareas repetitivas que tradicionalmente realizaban los abogados jóvenes.

Eso puede ser positivo.

Un abogado recién incorporado podría dedicar más tiempo al análisis, al contacto con clientes y a tareas de mayor valor.

Pero también existe un riesgo:

¿Cómo aprenderá lo que antes aprendía haciendo esas tareas?

Si una herramienta hace en segundos aquello que antes le tomaba horas a un abogado junior, la organización debe preguntarse qué sustituirá la experiencia que se obtenía durante esas horas.

No basta con incorporar tecnología.

Hay que rediseñar la formación.

Como señala Mery, la reducción de determinadas tareas junior puede obligar a las firmas a encontrar nuevas formas de construir experiencia profesional.
(Mery, 2026).

Las habilidades humanas vuelven a cobrar valor

La paradoja continúa.

Mientras las máquinas se vuelven cada vez mejores procesando información, aumentan de importancia algunas capacidades profundamente humanas.

Deloitte identifica entre las capacidades relevantes para el futuro la comunicación, el liderazgo, la creatividad, la adaptabilidad, el pensamiento crítico, la colaboración y la inteligencia emocional.

(Deloitte, 2026, p. 10).

Para una profesión como la abogacía, esto resulta particularmente significativo.

Porque el valor de un abogado no está solamente en conocer una norma.

También está en comprender a una persona, escuchar un problema, explicar una situación compleja, negociar, persuadir, anticipar escenarios y tomar decisiones cuando la respuesta no está escrita en ningún código.

La tecnología puede procesar información.

Pero todavía necesitamos personas capaces de decidir qué hacer con ella.

La verdadera transformación no es generacional

Es tentador explicar todo esto diciendo:

“Los jóvenes ya no son como antes”.

Pero esa explicación puede ser demasiado cómoda.

Porque no estamos hablando únicamente de una generación diferente.

Estamos hablando de una combinación de factores que están modificando simultáneamente:

  • la tecnología;
  • la economía;
  • la forma de aprender;
  • las expectativas sobre el trabajo;
  • la relación con el liderazgo;
  • y la definición misma de éxito profesional.

Las organizaciones que simplemente intenten enseñarles a los trabajadores jóvenes a comportarse como las generaciones anteriores pueden terminar enfrentándose a una contradicción:

exigir adaptación mientras ellas mismas se resisten a adaptarse.

La pregunta que queda abierta

Durante décadas, las organizaciones pudieron esperar que cada nueva generación se adaptara a la estructura existente.

Hoy quizá tengamos que invertir la lógica.

No se trata de conceder todo lo que los trabajadores quieran.

Tampoco de abandonar la exigencia, la responsabilidad o la búsqueda de resultados.

Se trata de reconocer que la idea de una carrera profesional está cambiando.

Una persona puede querer crecer sin querer vivir para trabajar.

Puede querer ser líder sin querer reproducir el modelo de liderazgo que ha observado.

Puede querer ganar más sin aceptar que cada aumento implique disponibilidad permanente.

Puede querer utilizar inteligencia artificial sin esperar a que su organización termine de descubrir cómo funciona.

Y puede querer progresar sin considerar que la única forma válida de hacerlo sea subir un peldaño más en la jerarquía.

Quizá la gran transformación del trabajo no sea que las nuevas generaciones hayan dejado de querer progresar.

Quizá simplemente están preguntando cuánto cuesta ese progreso.

Y, por primera vez, muchas organizaciones tendrán que justificar por qué vale la pena pagar ese precio.

Por Enrique Rueda
Compilación y edición con auxilio de Inteligencia Artificial (ChatGPT)


Fuentes

Deloitte. (2026). Deloitte Global 2026 Gen Z and Millennial Survey: Progress on Their Own Terms. Deloitte Global.

Mery, Rafael. (2026, 13 de agosto). Las firmas de abogados fueron diseñadas para una generación que ya no existe. LinkedIn.

Compilación y edición: Enrique Rueda.
Con auxilio de Inteligencia Artificial: ChatGPT.

Nota metodológica

El informe de Deloitte es un estudio global sobre la Generación Z y los millennials y no un estudio específico sobre abogados. La aplicación de sus hallazgos al ámbito de las firmas de abogados constituye un análisis editorial y no una conclusión estadística del estudio. Deloitte señala que su encuesta comprende 22,595 participantes de 44 países. (Deloitte, 2026).

El análisis sobre las firmas de abogados se apoya adicionalmente en el artículo de Rafael Mery, publicado el 13 de agosto de 2026.

 

 

 

agosto 05, 2026

CONTRATO A PRUEBA ¿CUANDO OBTENGO LA PLANTA?

 CONTRATO A PRUEBA ¿CUANDO OBTENGO LA PLANTA?

¿Existe el contrato a prueba?

En la práctica es muy común que se utilice esta forma de contratación de los trabajadores, la cual encuentra sustento en el artículo 39-A de la Ley Federal del Trabajo, donde se señala que en aquellos casos en los que las relaciones de trabajo sean por tiempo indeterminado o cuando excedan de ciento ochenta días, podrá establecerse un periodo a prueba.

¿Cuál es la duración máxima del contrato a prueba?

El periodo de prueba no podrá exceder de treinta días y será con el único fin de verificar que el trabajador cumple con los requisitos y conocimientos necesarios para desarrollar el trabajo que se solicita.

¿Se puede prorrogar el periódo de prueba?

No, los periodos a prueba y de capacitación inicial son improrrogables. Dentro de una misma empresa o establecimiento, no podrán aplicarse al mismo trabajador en forma simultánea o sucesiva periodos de prueba o de capacitación inicial, ni en más de una ocasión, ni tratándose de puestos de trabajo distintos, o de ascensos, aun cuando concluida la relación de trabajo surja otra con el mismo patrón, a efecto de garantizar los derechos de la seguridad social del trabajador. Artículo 39-D.

¿Existe algún caso en el que pueda exceder de 30 días?

Si, el periodo de prueba podrá extenderse hasta ciento ochenta días, sólo cuando se trate de trabajadores para puestos de dirección, gerenciales y demás personas que ejerzan funciones de dirección o administración en la empresa o establecimiento de carácter general o para desempeñar labores técnicas o profesionales especializadas.

¿Despúés de cuantos contratos a prueba obtengo la planta?

Si al término del primer contrato a prueba continúas laborando, a partir de ese momento tendras la planta y tu relación laboral se considerará por tiempo indeterminado.

Cuando concluyan los periodos a prueba o de capacitación inicial y subsista la relación de trabajo, ésta se considerará por tiempo indeterminado y el tiempo de vigencia de aquellos se computará para efectos del cálculo de la antigüedad. Artículo 39-E.

¿Es discrecional la decisión del patrón sobre si pase el peripodo de prueba?

No, ya que al término del periodo de prueba el Patrón deberá verificar si el trabajador satisface los requisitos y conocimientos necesarios para desarrollar las labores tomando en cuenta la Comisión Mixta de Productividad, Capacitación y Adiestramiento, así como la naturaleza de la categoría o puesto. Art. 39-A Ley Federal del trabajo.

¿Tengo derecho al seguro social durante el periódo de prueba?

La relación de trabajo con periodo a prueba o de capacitación inicial, se hará constar por escrito garantizando la seguridad social del trabajador; en caso contrario se entenderá que es por tiempo indeterminado, y se garantizarán los derechos de seguridad social del trabajador. Artículo 39-C.

En caso de que el trabajador no pase la prueba ¿Tiene derecho a algún pago?

Si el trabajador, después de transcurrido el periodo de prueba,  no cumple con  las expectativas patronales y se prescinde de sus servicios, tienen derecho a recibir el finiquito correspondiente, consistente en parte proporcional de vacaciones, prima vacacional y aguinaldo y salarios devengados. (arts. 39-A, 79, 80 y 87, LFT).

Conclusión

Aunque en la práctica se acostumbra a contratar a prueba a los trabajadores, en  la ley no se contempla el contrato a prueba, siendo que en realidad se trata de un periodo en el que el trabajador que ha sido contratado por tiempo indeterminado o por un lapso mayor a 180 días, se encuentra bajo vigilancia del patrón, y si al vencimiento de ese tiempo, aquel no acredita tener las aptitudes necesarias para realizar sus labores, este último pueda concluir el vínculo laboral sin responsabilidad.

Enrique Rueda Santillán
Maestro en Derecho y Especialista en Derecho Laboral
Está permitida la reproducción de este artículo, siempre y cuando se cite la fuente.

 

 


julio 07, 2026

DERECHOS DE LOS TRABAJADORES TRANSFERIDOS A OTRA EMPRESA


DERECHOS DE LOS TRABAJADORES DURANTE LA TRANSFERENCIA DE LOS TRABAJADORES DEL OUTSOURCING A LA EMPRESA

¿Debo firmar mi renuncia?

No, ya que la reforma legal señala que se trata de una substitución patronal y el artículo 41 de la Ley Federal de Trabajo, señala que la substitución de patrón no afectará las relaciones de trabajo de la empresa o establecimiento.

 

En la empresa me dicen que se trata de una nueva razón social

No importa que se trate de una nueva razón social, puesto que se trata de la continuación de la relación laboral en la misma fuente de trabajo, por eso lo legalmente procedente acorde a lo señalado por el artículo Cuarto Transitorio de la Reforma que extingue el outsourcing, en todos los casos se deberán reconocer los derechos laborales, incluida su antigüedad, que se hubieran generado por el efecto de la relación de trabajo.

 

Me dicen en Recursos Humanos que si no acepto firmar la renuncia, no me pueden liquidar ya que es decisión mía.

Es incorrecto, ya que los trabajadores no están obligados a firmar su renuncia para continuar laborando en la empresa y en caso de que te condicionen la continuidad en el empleo por esa causa, estaríamos ante la presencia de un despido injustificado.

 

En caso de que haya firmado ya la renuncia ¿aún puedo hacer algo?

Si, se debe demandar la anulación de la renuncia ya que fue obtenida bajo presión, en este caso condicionarte la continuidad en el empleo o en caso de negativa.

 

¿A dónde acudo para asesoría legal?

Si te encuentras en la Ciudad de México, Estados de Guanajuato, México y Querétaro, ponte en contacto con nosotros a través de nuestras redes sociales.

Para el resto de la República, te comparto el contacto de la Procuraduría del Trabajo.

 

Autor de este artículo:
Enrique Rueda Santillán.
Maestro y Licenciado en Derecho
El contenido de este artículo es propiedad de su autor.
Queda permitida su reproducción total o parcial siempre y cuando se cite fuente y autor
www.ConciliaciónyArbitraje.mx. 

TENGO 3 FALTAS EN EL TRABAJO ¿ES BAJA AUTOMÁTICA?

 

         Tengo 3 faltas de asistencia en el trabajo

Muchos trabajadores, por diversas razones faltan a su trabajo y al acumular tres faltas, son informados a la empresa que causan baja. En esta capsula Los Abogados las van a resolver las siguientes dudas legales ¿Procede mi baja automática? ¿Tengo que firmar mi renuncia? ¿Cuánto me tiene que pagar la empresa?

¿Procede mi baja automática por faltas?

No, no es baja automática por las siguientes razones:

-       Para que te den de baja por faltas, el patrón tiene que agotar el procedimiento señalado en el último párrafo del artículo 47 de la Ley Federal del Trabajo, el cual establece que “El patrón que despida a un trabajador deberá darle aviso escrito en el que refiera claramente la conducta o conductas que motivan la rescisión y la fecha o fechas en que se cometieron.”

-       Para que te puedan dar de baja por faltas necesitas acumular más de 3 faltas de asistencia en un periodo  de 30 día, sin permiso del patrón o sin causa justificada.

-       Si te dan de baja con 3 faltas en un periodo de 30 días, se deberá considerar como un despido injustificado.

¿Tengo que firmar mi renuncia?

No, no estas obligado a firmar tu renuncia en ninguna circunstancia, salvo que sea tu voluntad hacerlo; dicho de otra manera si la empresa o el personal de la misma te pide que firmes tu renuncia por acumulación de faltas, esta cometiendo un acto  ilegal y contrario a lo establecido en la Ley Federal del Trabajo.

¿Cuánto me corresponde de finiquito?

Si renuncias tan sólo te corresponde el pago de tu finiquito, es decir partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional, así como lo que te puedan estar adeudando por concepto de salarios y otras prestaciones.

En caso de que te den de baja de manera injustificada tendrás derecho a recibir liquidación más finiquito, es decir el pago de 3 meses de salario, prima de antigüedad y partes proporcionales de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional, así como lo que te puedan estar adeudando por concepto de salarios y otras prestaciones.

¿A dónde puedo acudir para asesoría?

De manera gratuita en las oficinas de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, en pantalla puedes ver los teléfonos para contactarlos.

También puedes platicar con Los Abogados para asesorarte sobre la forma de proteger tus derechos o la presentación de tu queja, mientras nos platicas tu caso, puedes invítanos un café. 

Espero que esta información te haya sido de gran utilidad, compártela para que más personas se enteren de cuando sobre este gran apoyo para las familias mexicanas.

 

Enrique Rueda Santillán.

Maestro y Licenciado en Derecho

El contenido de este artículo es propiedad de su autor.
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